martes, septiembre 21, 2021

«La promoción cultural parte de saber leer la realidad», Jorge García Murillo

En su conferencia «El promotor, la curadería y la fea», Jorge García Murillo hace un análisis detallado del rol que fungen tanto social como culturalmente las figuras del promotor cultural, el curador y la obra de arte.

La conferencia, parte de las actividades de la Escuela de Verano 2021 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, se llevó a cabo de manera directa por redes sociales.

Sobre el título, menciona el promotor cultural, la intención era sarcástica, una alusión a la película clásica de Clint Eastwood: «El bueno, el malo y el feo«, en la que los tres arquetipos se sobreponen sobre las categorías de los roles principales del mundo del arte según su experiencia.

La idea de la plática surgió durante la ceremonia de recepción del Premio Rogelio Villarreal 2021, el cuál le fue dado por sus labores de promoción cultural.

«Ahí antes de la firmación, platicando con el doctor Garza, le decía: ‘bueno, es que ahora levantas una piedra y hay un promotor cultural, levantas una piedra y hay un gestor cultural. Y luego levantas una piedra y hay un artista.’ Entonces esto ha proliferado de una manera incontrolable. Un poco se acerca a lo que nuestro maestro y querido Néstor García Canclini decía: estamos inmersos, pero totalmente inmersos en el vértigo de las imprecisiones.»

El promotor

«La promoción, tal como yo la he entendido toda mi vida», comenta el Dr. García Murillo, «es buscar una superación, una elevación de las personas, o de determinados grupos sociales, a una dignidad y a un nivel superior al que tienen. Y mejorar su percepción del mundo.»

«Para mí la promoción funciona a base de una lectura: saber leer la sociedad en donde uno se encuentra.» Y añade: «La promoción cultural parte de saber leer la realidad. La realidad en su conjunto. Y atender aquello a lo que uno se dedica. A partir de esa lectura se va a generar una construcción de un horizonte al cual hay que llegar.»

Para García Murillo, el contexto actual está plagado de imprecisiones, siguiendo la cita de García Canclini, pues si bien la definición de promoción cultural permite cierta flexibilidad acorde a los tiempos, hoy en día «cualquier evento se llama promoción cultural cuando en realidad no lo es, a lo mejor se queda en la pura difusión, no alcanza a definirse un horizonte», lo que genera «una confusión en el gran público sobre el ámbito».

La curaduría

García Murillo nos cuenta que el concepto de curaduría surge en las haciendas españolas por ahí de los 1400, y que en su origen el curador era quien se encargaba de las haciendas en nombre del hacendado. Pero hoy, a través del tiempo y la resignificación, la curadería se extiende prácticamente a todo. En este caso, nos interesa la curadería artística y la figura del curador.

«El curador, al principio, mal entendió su función. Pero lo hacía con plena honestidad. A medida que el curador exageró su propia importancia, el curador se convirtió en una superestrella, y con ello vino el detrimento del arte, de los artistas, de las obras», comenta el promotor cultural.

«La gente ya esperaba más ‘qué va a hacer tal curador con este tema'», añade. «Y eso empezó a declinar con la importancia del curador. Últimamente el curador ha caído en un papel ya no tan primario. Ahora se le considera como un mero seleccionador. Se ha convertido en el chico malo de la película. En el Gran Inquisidor.»

«Pienso que hay un abuso en la labor curatorial. Para mí, el curador, o los curadores, son personas profesionales que generan enunciados, un juicio, que ellos están dispuestos a comprobar. En las artes visuales, el camino más socorrido es demostrar el enunciado en una exposición. En las exposiciones artísticas en el museo, en una galería, el curador tiene que demostrar lo que dice», concluye.

La fea (la obra)

Sobre la obra, en esta triada Leonesca, Jorge García Murillo comenta: «Decía al inicio que ahora levantas una piedra y hay un artista, un pintor, un escultor. Y esto se ha popularizado tanto que la obra ahora sufre también de lo que dice García Canclini: sufre del vértigo de las imprecisiones.»

García Murillo considera que el problema actual es la misma proliferación excesiva de autonombrado arte, autonombrados artistas, autonombrados curadores y promotores que no disciernen entre el arte elevado y el bajo, que promueven cualquier cosa y, con ello, de manera indirecta, reducen la calidad artística al diluirla.

«Se presentan multitudes de exposiciones, de galerías, proliferan los espacios independientes. Entonces ahí se presentan este tipo de artistas. Lo malo de promover ese tipo de artistas es que estamos promoviendo la mediocridad. Estamos dando valor a lo que no tiene», agrega.

«Promover eso es promover el estancamiento. Es no elevar la conciencia de la sociedad. Es estancarnos, es ir para atrás. Pienso que ahí hemos fallado, porque no ha habido una postura crítica respecto a una serie de personajes que se dicen promotores, que se dicen curadores, que realizan una actividad bastante mediocre», concluye.

spot_img
A %d blogueros les gusta esto: