domingo, enero 16, 2022

Las huellas transformadoras

Por Rocío Cárdenas Pacheco

El proyecto nombrado como 14 en 14, organizado por la artista Mercedes Aquí, quien fungió como curadora, interlocutora principal y organizadora, inició con un performance en la cima de una montaña. Bajo su propuesta de una dinámica interdisciplinaria, fue posible concertar un encuentro de saberes a través una serie de prácticas artísticas contemporáneas.

  1. El origen es un principio cíclico

Eadem mutata resurgo

El lema de la patafísica es el primer eslabón desde el cual esta espiral construida por Mercedes Aquí se manifestó posible.

Siendo la misma vuelvo a surgir cambiada

Esta hélice es una forma matemática que regula las excepciones, lo cual no podía ser mejor recurso, frente a un año extraordinario como el que la humanidad vivió a raíz de la pandemia del Covid-19.

La concentración de la acción de este performance inició desde afuera —es decir, pensando desde lo colectivo. Mercedes y su propuesta patafísica permitieron abrir un espacio “de acción” simultánea y doble (al inicio del evento y al término del mismo). Esta acción artística fue preparada mediante una serie de actos infraleves en el lugar durante los meses anteriores, mediante pequeñas intervenciones de kintsugi (método de reparación japonesa que usa polvo dorado).

14 en 14. Fotografía por Germán Siler

  1. No se camuflan las grietas, se resaltan

Las soluciones imaginarias se refieren a que el mundo en el que vivimos es un mundo roto. Los seres humanos necesitamos de posibilidades subjetivas y de pensamiento que permitan utilizar una energía extraordinaria.

En este evento, la invitación fue realizada a cada uno de los artistas, debido a que la mayoría son acciones realizadas ex profeso para 14 en 14 bajo tres operaciones: reunir, mover y conmover. Cabe mencionar la relevancia de los intercambios que fueron posibles entre los habitantes de Real de Catorce y los artistas, quienes participaron de una forma integradora: aportando ideas, voluntades y espacios de diálogo. Las soluciones imaginarias que propuso Mercedes mediante su performance manifestaron la transformación a través de una voluntad compartida por esta comunidad en movimiento, factor central para tomar en cuenta desde el concepto patafisico de “alrededor”.

Considero las acciones artísticas convocadas en 14 en 14 como un espacio abierto de aprendizaje ocurrido en este lugar, que en otro momento fue considerado de alta riqueza y poder económico, pueblo mágico de techos de piedra, calles empedradas, árboles y plantas de nopal, localizado en medio de magníficas montañas a casi 3 mil metros de altitud.

La espiral de 14 en 14 arrojó una fascinante variedad de protagonistas. Los artistas participantes aportaron emociones, recursos y su propia subjetividad en colaboración con los pobladores de este antiguo pueblo minero.

Mercedes logró reunir un notable grupo de creadores mediante la fusión de realidades y ficciones —desde una acción curatorial y artística— basada en la selección minuciosa de propuestas, que en su mayoría fueron “no objetuales”: como la poesía expandida, performances, acciones in situ, intervenciones sonoras, escénicas, musicales y dancísticas.

La compleja amalgama de propuestas generó la “infinidad de huellas” que conforman un espacio identitario. No hubo entonces una ruptura entre esas propuestas sino una continuidad a partir de la modalidad aparentemente solitaria, los dúos, los colectivos y una variedad de estratagemas que incluyeron intérpretes, incluso ausentes, ya que dos de los participantes no pudieron asistir físicamente por cuestiones de salud. La sustitución, la posibilidad y la imaginación suplieron alter egos modificando objetos inanimados o espacios que a veces parecían más vivos que los propios intérpretes, como fue el caso de la plaza de toros, el foro al aire libre o el túnel.

La invitación que recibí para participar como crítica de arte me convirtieron en una perceptora a la distancia —en cierta medida como antena— que nos permitió conectar el proceso que vivimos todos los participantes (locales y foráneos). Mi experiencia de colaboración fue enriquecedora, en todos lo sentidos, debido a que desde afuera pude observar y realizar una interpretación de las acciones de 14 en 14 hacia el mundo del arte contemporáneo.

Debo reconocer el reto que implicó escribir este texto. Amigos cercanos murieron, mis familiares enfermaron y la angustia me acompañó de forma constante. El ejercicio de ser perceptora a distancia en medio de la pandemia, las posibilidades de interpretación a partir del intercambio y la relación establecida utilizando la virtualidad, aunado a mi proceso personal conformaron la “huella” intangible, desde la percepción propuesta y modificada por un estado de excepción como el que estamos viviendo como humanidad.

Este texto tuvo como epicentro el archivo, el cual me permitió reconocer el amplio campo de posibilidades creativas que el proyecto 14 en 14 consiguió conciliar. Memorias visuales y sonoras que serán desplegadas en un segundo momento gracias a la producción de un documental y de una exposición.

Estas acciones artísticas parecen surgir de la agonía de un año tremendo y doloroso, llevadas a cabo desde un espacio de ruinas transformadas, como lo es el Pueblo de Real de Catorce. Una ruina activa que emana tiempos pasados, recuerdos de anomalias míticas, mágicas, persistentes en medio de las montañas que mantienen este escenario de peregrinaje y movimiento constante.

14 en 14. Fotografía por Germán Siler

Cierre y transformación

La palabra “transformación” resonó en la memoria, en mis sueños y en mis propias impresiones al escribir sobre las acciones de los artistas de 14 en 14, quienes dialogaron, manifestaron e intercambiaron experiencias a partir de su relación con el cuerpo, el cuerpo de los otros, el espacio, el territorio, y el movimiento.

El proyecto 14 en 14 fue un despliegue de acciones creativas que manifestaron las conexiones de los artistas con el sitio y los habitantes desde una serie de reciprocidades orgánicas y generosas. Por lo tanto, con un conjunto de ingredientes condensados con una intencionalidad transformadora.

En retrospectiva, me parece que el performance de apertura y de cierre de Mercedes Aquí evidenció dos deseos muy grandes: el de la artista de rescatar la vitalidad de la comunicación de un sistema artístico cada vez más enfrascado con la obra de arte como un producto-objeto y el deseo de los habitantes de este hermoso rincón en medio de la sierra de retomar su vida cotidiana conviviendo con los turistas, artistas y visitantes, aunque fuera por un lapso breve de tiempo.

Los tres elementos que puedo evocar desde el archivo a manera de conclusión son: la importancia de la historia particular de cada creador y/o creadores, la identidad y la subjetividad compartida con los pobladores. Fue así como los artistas presentaron desde una forma testimonial y gestual piezas desarrolladas a través del arte contemporáneo, compartiendo con los catorceños un poco de magia en un tiempo profundamente oscuro; brindando humor, alegría, reflexión, intercambios y sobre todo esperanza.

14 en 14. Fotografía por Germán Siler

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