viernes, mayo 7, 2021

Coral Aguirre, nueva coordinadora del Centro de Escritores de Nuevo León

«Espero para esta generación, que vaya lejos, que se juegue los huesos y que, a mí, a mi generación y a las que vinieran después, nos dejen atrás»

Monterrey, NL.-«Espero para esta generación, que vaya lejos, que se juegue los huesos y que, a mí, a mi generación y a las que vinieran después, nos dejen atrás», manifestó la escritora, dramaturga y directora teatral Coral Aguirre, nueva coordinadora del Centro de Escritores de Nuevo León para la generación 2021.

Coral Aguirre ya trabaja con los nuevos becarios de la generación 2021, integrada por Juan Manuel Zermeño Posadas, que trabajará el proyecto Metafísica de la presencia; María Fernanda Hernández Paredes, desarrollará la obra Jardín vacío; Irasema Nohemí López Corpus, quien trabajará el proyecto Techos más altos que la bruma; Julio Alejandro Chapa Fernández, quien desarrollará la obra 1918 y Talina Vanesa García Lerma, que trabajará el proyecto El guarda forestal (o el vuelo de la mariposa monarca).

El jurado estuvo integrado por Ángeles Sidharta Ochoa Contreras, Jorge Arturo Ortega Acevedo y León Plascencia Ñol, nombrados por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, para dictaminar los 55 proyectos participantes en la convocatoria del Centro de Escritores de Nuevo León 2021.

Los becarios ya tuvieron varias sesiones de trabajo a través de la plataforma ZOOM. Sesionan una vez por semana y lo harán durante los próximos 10 meses, para concluir actividades en noviembre del presente año.

El Centro de Escritores de Nuevo León, con sede en la Casa de la Cultura de Nuevo León, es uno de los programas más sólidos y emblemáticos de CONARTE para estimular y fomentar el desarrollo de la creación literaria en el estado de Nuevo León.

Aguirre señala que sobre esta nueva aventura tuvo la impresión que volvía a formar parte de la comunidad artística que genera y activa CONARTE, «lo cual me hace muy feliz. Formar parte de ese ejercicio, participar en conocimiento y también aprendizaje es revitalizar la propia trayectoria artística. Eso es maravilloso».

«Son cinco jóvenes, entre ellos dos ex alumnos, y es muy regocijante reencontrarlos en su proceso creativo, dialogar con ellos, reconocer sus senderos, y apretar el paso para estar a su altura juvenil y esperanzada».

«Llevamos ya tres encuentros, tres sesiones donde aprendimos quiénes somos, de a poquito, no completamente, y lo que esperamos unos y otras. Cuando presentaron sus proyectos sus rostros se llenaban de luz en ciertos momentos y de sombra a veces, vi el desafío, la confianza, y el miedo. Vi la decisión de establecer conmigo un camino juntos, aunque, imagino, en algunos casos hubieran preferido otra coordinación, no sé. En cuanto a sus proyectos, todos son interesantes, no acostumbro adornar lo que no creo. Sin embargo, percibo que hay mucho trabajo por delante. Los proyectos son buenos en tanto encuentren la llave que los haga orgánicos, verdaderos, que los apasione al punto de olvidar la razón y dejarse llevar por la pasión de la escritura, siempre el corazón delante».

Para Aguirre el método de trabajo, si lo hay, «es el rigor del trabajo, la exigencia de la palabra viva, la disciplina de la autocrítica cada vez que se alcanza una etapa, la determinación de matar las propias opiniones para dejar hablar al mundo que nos habita, el Otro, nuestra tierra natal, el lenguaje materno, y por fin la inclusión de lo humano en cada línea, párrafo o página que completemos».

// El Porvenir

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