viernes, noviembre 27, 2020

El tedio de la cotidianeidad puesto en escena

Una reflexión sobre la vida y la monotonía es lo que ofreció la puesta en escena Parkour. Manual para correr en línea recta, de Eduardo Pavez Goye

Monterrey, NL.- Una reflexión sobre la vida y la monotonía es lo que ofreció la puesta en escena Parkour. Manual para correr en línea recta, de Eduardo Pavez Goye, que se presentó con éxito en el Teatro de las Artes, dentro del XXX Encuentro Estatal de Teatro Nuevo León.

De forma presencial y vista a través del Facebook de CONARTE, la propuesta habla de la sociedad y cómo esta impone a sus integrantes una reiteración de las cosas hasta causar, en algunos casos, un daño.

Bajo la dirección de Debby Báez y la actuación Eduardo Pavez Goye, la obra hace recordar al espectador que la vida no solo puede ser nacer, crecer, estudiar, trabajar para tener dinero, buscar ser «exitoso» y morir. Debe haber algo más, de ahí que la invitación sea a romper con dicho ciclo.

Este manual en línea recta significa una posibilidad de desvío. Una posibilidad de aprender a volar, de poder desterrarse de lo cotidiano y las prácticas constrictoras. Habitar el cuerpo, las calles y apropiarse de las propias trayectorias. Esta obra es entonces la posibilidad de imaginar un futuro diferente, en el que la imaginación, el cuidado y las líneas paralelas se pueden cruzar en tu camino.

El protagonista de la historia es un oficinista que trabaja en un call center vendiendo boletos de avión. Su vida es rutinaria y está cansado de esto. Todos sus días son iguales. La monotonía lo abruma y desquicia.

«Tenemos miedo de aprender a volar, de sentir que las alturas no son para siempre, que el piso no importa. Tenemos miedo de vernos viejos, ser viejo es lo más parecido a ser idiota», dice el protagonista de la historia.

«No tengo nada interesante en mi vida. Hace ocho años que salí del colegio, no sé qué hice con mi vida. Mis compañeros tienen dinero, o se casaron con el amor de su vida y eso es triunfar. Yo estoy cada vez más gordo, más clavo y cada día, más pinche solo y resulta que eso es triunfar. Todos somos exitosos, deberíamos estar orgullosos», finalizó.

El protagonista no está conforme con su vida, con la educación que le dieron, y hacer siempre los correcto socialmente hablando. Labora todos los días en un trabajo que no le satisface solo para asegurarse un futuro, que tal vez nunca sea.

«Un día de estos voy comenzar a correr en línea recta y no voy a parar. Saltaré todos los obstáculos que se me atraviesen. El mundo será hermoso», sueña el protagonista.

// El Porvenir

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