jueves, octubre 22, 2020

Gana Pau Luque premio Anagrama de ensayo

«Las cosas como son y otras fantasías» aborda esa compleja frontera entre la moral y el arte, en la que nada está claro, ni falta que hace

Cataluña, España.- En estos tiempos extraños, de incertidumbre y dudas, en los que la ficción se mezcla con la realidad, y la justicia con el arte, entre otras cosas, el jurado del premio Anagrama de Ensayo ha decidido distinguir el nuevo libro del filósofo Pau Luque (Barcelona, 1982), que lleva por título «Las cosas como son y otras fantasías» y que aborda esa compleja frontera entre la moral y el arte, en la que nada está claro, ni falta que hace.

Armado con un arsenal de referencias eclécticas, de ayer y hoy (Nick Cave, Nabokov, Iris Murdoch, Fellini, Shakespeare o Cervantes, por ejemplo), el autor reivindica el valor de la duda y la imperfección. «Sabe más quien vive atormentado por la duda que quien vive satisfecho en la certeza», escribe. En una sociedad proclive a la «cultura de la cancelación» se pregunta:«¿Hay arte moralmente condenable o es el arte inmune al juicio moral?». Para el filósofo las respuestas habituales no sirven porque se reducen a una suspensión total del juicio moral acerca de la obra de arte o bien a una mimetización del veredicto del derecho penal (culpable o inocente). Bien al contrario, para él «el juicio moral es más complejo y desordenado de lo que esas dos posiciones dan a entender».

Hay tres hilos conductores en la obra premiada que son «la obra de Nick Cave, la ´Lolita´ de Nabokov y ´El mar, el mar´ de Iris Murdoch». Estas obras «sugieren que el juicio moral más fecundo es el que se encarama a la imaginación literaria, no aquel que busca absolución o condena».

En ese contexto los argumentos van decantando porque «no se trata de perseguir el bien, la injusticia, ni sus contrarios, sino que estos tres autores aluden a lo que yo llamo las virtudes imperfectas, como la crueldad, la venganza, el poder sobre el que no tiene poder». A su juicio, la moral no es estática sino que es lineal, es como «una noria en la que van apareciendo las ideas», e ilustra esta reflexión recordando que «cuando Marx habla de igualdad, es diferente de lo que hoy entendemos como igualdad, porque los contextos cambian, pero, en realidad, viene a decir lo mismo».

A través de escenas clave de «Irreversible», de Gaspar Noé, y «La pianista», de Michael Haneke, Luque indaga en el «arte moralmente indecente», y afirma que la diferencia «entre el arte imaginativo y el arte indecente es la misma que mediaría entre la narración imaginativa de personajes abyectos y la narración abyecta de personajes imaginados».

// Redacción

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