domingo, octubre 17, 2021

De silencio y naufragio, II.

Por Juan Pablo García

9. Podemos encontrar en la creatividad una vía de vaciamiento, un decir que nos conduzca al silencio.

10. Pascal Quignard define que la verdad del arte es la materialización de un enigma y un enigma es algo que nos dice lo que no sabemos sin dejar de no saberlo y sin dejar de saberlo. El acto creativo es también un camino hacia lo inconcebible, lo desconcertante y lo inexpresable, cualidades que un ermita llamado Juan Crisóstomo atribuía a Dios.

11. La necesidad, como la sed, establece un camino que no se corrompe por el deseo específico de lograr un objetivo: el objeto de la disciplina es la disciplina misma, la vía para encontrar la disciplina es la disciplina misma y en el arte esa vía es, la mayoría de las veces, armónica a las necesidades del artista, que la inventa de manera natural mediante sus ritmos vitales; adentrarse en ese proceso esarticularse a la atención del instante, ese tiempo atrás del tiempo en el que permanece la obra creada; son el inicio de este sendero las palabras del poeta Roberto Juarroz que dicen que la obra o la expresión o la poesía se tratan de algo así como un organismo vivo, que crece, madura y en algún momento, por natural necesidad, se manifiesta si es que tiene que hacerlo […] el esfuerzo creador se genera y alimenta a sí mismo y en último término consiste en una intensificación del espíritu en su quehacer esencial. El espíritu del que nos habla Juarroz es lo cotidiano, que el pensamiento oriental define como dormir cuando se está fatigado y comer cuando se tiene hambre.

12. Pascal escribió, seguramente en una noche de insomnio, que la fe es la voz de Dios que le habla al corazón y no a la razón. Algo parecido sucede al buscar una disciplina en el arte, que al igual que la fe, está unida a un conocimiento que no es acumulativo ni racional. Hacer algo día a día con la fe, entendida no como una venda en los ojos sino como un salto desde la intuición hacia afuera de la razón, es una manera de llegar al conocimiento creativo, que en este sentido es también espiritual.

13. La necesidad por la religión surge en el hombre como una manera de explicar todo aquello que niega su raíz vital y también como una manera de elevarse ante el naufragio para hacerse uno con él. La religión es entendida aquí como una necesidad de silencio y disciplina ante los problemas acuciantes de la existencia, para que sean vislumbrados, entendidos y solventados; el arte, la creación, puede tomar el carácter de esta necesidad vital, conectándose así con el sentimiento religioso, es decir, con lo que nos une a lo esencial para enseñarnos cómo hacer de nuestro naufragio un hogar, una hoguera para el otro y para nosotros mismos.

12. Hay en el asombro un detenimiento, un arrodillarse ante el naufragio: hablar ahí es erguirse: dejar de ser para surgir de nuevo. La contemplación y el silencio tienen que ver con la vacuidad: divisar cómo las cosas van apareciendo y desapareciendo en una nota continua y silente. La palabra se propone como disfraz de lo visible y lo invisible; callar es desgarrar ese disfraz voluntariamente en un enmudecer involuntario ante el asombro del naufragio, que cuando ocurre, nos hace abrir la boca para ya sin palabras gemir o reír o gritar ante la inmensidad del mar. Diseccionar ese gemido, último ruido antes del silencio, es encontrar un decir callado, inventarle una biografía al silencio mediante una mirada que habla.

13. Ningún hombre que no es un artista tiene derecho a un estatuto social. No puede haber ningún buen uso sin arte: es decir, no puede haber ningún buen uso si las cosas no están hechas correctamente, diríaAnanda Coomaraswamy buscando darle un sentido universal al arte para ampliar así sus fronteras hacia cualquier actividad, suponiendo que el trabajo creativo es en esencia un trabajo como cualquier otro. Ante el naufragio nos queda la acción, el trabajo más allá de la utilidad o la salvación.

14. Llegamos al arte pidiendo refugio para curarnos el frío y el arte nos enseña el amor al frío. Llegamos al arte pidiendo agua para verterla en nuestra quemadura inexplicable y el arte nos enseña amar la sed.

// Estos textos fueron escritos con el apoyo del PECDA del estado de Puebla en 2014.

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